Sus cualidades de modulación,
fuerza de expresión, y su color de sonido hicieron al bandoneón
en uno de los instrumentos primordiales de las orquestas de tango,
el cual desplazó a la flauta traversa. En orquestas grandes
o pequeñas (trío o cuarteto) el bandoneón se
transformó en la década de los cuarenta y principios
de los cincuenta en un irremplazable instrumento del Tango Argentino.
Y con esto el Bandoneón alcanzó también en
ese tiempo su mayor éxito, que hasta ahora no se repitió. Desde aquel tiempo la cultura del Bandoneón en Alemania
cayó en su mayor parte en el olvido. Tanto los bandoneonistas
como los fabricantes de bandoneón no promovieron en Alemania
la creatividad desarrollada antes de la guerra. Con la destrucción
de la primera fábrica de Bandoneón de Alfred Arnold
en Krefeld y la falta de personalidades en el rubro, acentuaron
también su olvido. Desde los años treinta la música de bandoneón
en Alemania no tuvo musicalmente ningún desarrollo. Por otra
parte en Argentina y Uruguay, aunque también por allá
el tango a fines de los años 50 perdió resonancia,
hubo siempre un grupo de renombrados bandoneonistas que se preocuparon
en la promoción de jóvenes, manteniendo así
vivo al tango, creando nuevos caminos en la música. |